Cuánto gastan las empresas españolas en I+D


 

18/12/2014, 20 minutos, Juán Ferrari

Vayamos por partes. No es lo mismo ciencia que tecnología, ni que innovación. Son, eso sí, tres estadios del proceso de investigación, pero sus fines son diferentes. Juan Mulet, director general de Cotec, la Fundación para la Innovación Tecnológica, se toma su tiempo para aclarar las diferencias. Solo así se puede entender que España sea la décima potencia a nivel científico y, sin embargo, el nivel tecnológico medio del tejido empresarial nacional sea poco competitivo en comparación con otros países de la OCDE, el club de las economías más desarrolladas.

"Hacer política científica es fácil, se trata de poner dinero de una forma constante y duradera", aclara Mulet. En España se concentra en centros públicos, aunque en otros países hay fundaciones y otras organizaciones privadas que también hacen ciencia. "España es ahora la décima potencia en creación científica, que se mide mediante las publicaciones que realizan los investigadores españoles. De todas formas hemos perdido un puesto", explica el director general de Cotec.

A renglón seguido matiza que hacer ciencia no es "lo mismo que hacer tecnología, y mucho menos innovación. "Hacer tecnología es usar el conocimiento para generar algo útil industrialmente. En España hacemos mucha ciencia, pero poca tecnología, pues no hay clientes, empresas que la demanden". Y puntualiza resignado: "El modelo económico que hemos tenido y tenemos es el que es".

Por último está la innovación, que desde Cotec definen como "cualquier cambio basado en el conocimiento que genera valor". No siempre es tecnológico; es decir, no está sustentado en una investigación al uso. Mulet pone un ejemplo: "Los hoteles españoles idearon el bufet libre, que generó mucho valor frente a la competencia".

No siempre tecnológica

Ante la confusión terminológica, en Cotec han optado por hablar de ciencia e innovación; la primera, en un plano teórico generalmente en el campo público, y la segunda, en un plano práctico concentrado en el ámbito empresarial. Y dentro de la innovación, diferencian entre la innovación tecnológica "basada en las ciencias exactas y naturales" y la innovación no tecnológica "basada en las ciencias socioeconómicasy las humanidades".

La tecnológica se concentra en gran medida en desarrollar nuevos productos o maquinaria y, por lo general, deriva en patentes registradas. La no tecnológica abarca un campo amplísimo, al incluir innovaciones organizativas de los procesos empresariales que aportan más eficiencia y se convierten en dinero; pero también innovaciones de comercialización bajo la estela del marketing. A veces no consiste en crear un nuevo producto, sino en modificar alguno ya existente, o simplemente modificar el envase. Eso también es innovación y funciona para mejorar las ventas.

Sería difícil anteponer la una a la otra. Empresas como 3M pueden generar más de 3.000 patentes al año en sus departamentos de Investigación y Desarrollo, dedicados a la tecnología. Sin embargo, solo 50 consiguen salir al mercado gracias, en parte, a que la innovación no tecnológica ha sabido demostrar al público que ese producto es útil y merece la pena pagar por él.

Juan Mulet explica la dificultad de medir adecuadamente esta innovación no tecnológica. Por eso critica la manía española de hablar de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación, está última en minúscula). "Solo pasa en España", aclara el director general de Cotec. En el resto del mundo se habla de I+D, es decir, innovación tecnológica pura y dura (R&D en las siglas inglesas: research and development).

Por tanto, cuando las comparativas internacionales dan datos de I+D incluyen solo la labor científica (pública, generalmente) y la innovación tecnológica de las empresas dejan fuera la innovación no generada en laboratorios de investigación. Eso provoca que el modelo económico determine en gran medida el porcentaje del PIB dedicado a la investigación. Por principio, los sectores industriales o incluso primarios dedican más fondos a investigar que los servicios, más volcados en la innovación al carecer de productos físicos que se creen en laboratorios. Esto explica la mala comparativa de España en el ranking internacional, pues gran parte de las grandes empresas se dedican a ese sector: turismo, finanzas, empresas de suministro de servicios esenciales como energéticas, operadores telefónicos, transporte...

Cuánto se invierte

España dedicó el pasado año el 1,24% de su PIB a I+D, muy lejos de la media de la UE, bien sea de los 28 estados miembros (2,02%) o de la zona euro (2,12%). La crisis ha frenado en seco la subida de los últimos años y sigue descendiendo desde el 1,35% del PIB alcanzado en 2009 y 2010.

Pero esta caída no solo es debida a la retirada de fondos públicos de los centros de investigación. Si se compara 2007 (año de inicio de la crisis) con 2013, los fondos de la Administración han crecido (de 2.348 millones en 2007 a 2.436 millones en 2013) y también en las universidades (3.518 frente a 3.647 millones). En cambio, la partida empresarial, que supuso el 53,2% de la inversión en España en 2013 (Alemania, Francia o el Reino Unido superan el 60%), ha descendido en más de 500 millones, de 7.453 millones en 2007 a 6.947 el pasado año, reduciendo el total de I+D español de 13.342 millones antes de la crisis a los 13.052 millones en 2013.

El año récord fue 2010, con 14.588 millones de euros. Desde entonces el descenso no ha parado. Las buenas noticias son que, según el informe de Cotec, 2014 podría ser el punto de inflexión.

Consejos de Bruselas

Una comisión de la UE ha analizado el sistema español de ciencia, tecnología e innovación y ha presentadoal Gobierno recientemente varias recomendaciones:

Recursos: España necesita incrementarlos recursos que dedicaa ciencia, tecnología e innovación, si bien este aumento debe ir asociadoa reformas estructuralespara un uso más eficiente.

Personal: La baja reposición es el problema más acuciante y es necesario actuar de inmediato.

Institucional: Dotara los organismos públicosde investigación y a las universidades de un mayor grado de autonomía.

Evaluación: Los organismos de investigación deben estar sujetos a un sistema de evaluación que determine la asignación de recursos tanto directa como indirectamente.

Regionales: Existe una amplia variedad de actores públicos que deben integrarse en enfoques estratégicos.

Coordinación: En línea con lo anterior, los expertos apuntan que los agentes trabajan en compartimentos que mantienen separadoslo público y lo empresarial.

Empresas: Es fundamental la necesidad de incluir un número mayor de agentes empresariales en el sistema.