España y Alemania tienen potencial para innovar juntas.


 

12/06/2018, Cinco días

Para que la economía europea pueda persistir en un entorno globalizado, debemos continuar incrementando su competitividad. Un aspecto clave son los productos de alta calidad tecnológica. Nuestros países deben ambicionar estar siempre un paso por delante de los competidores. Así pues, es en interés de las empresas sacar constantemente al mercado productos y tecnologías para lo que deben invertir en investigación y desarrollo.

El Estado también desempeña un papel sustancial no solo con su compromiso con la investigación básica, sino además con la promoción activa de la investigación industrial. España y Alemania han llegado a la conclusión de que deben ampliar sus inversiones en investigación, desarrollo e innovación y han incrementado sus presupuestos en consecuencia. Si bien este artículo estará dedicado sobre todo a Alemania, también haré referencia a la cooperación en el marco bilateral y europeo.

Desde hace mucho tiempo en Alemania hay una amplia red de actores apoyados por el Estado que se dedican a la investigación y al desarrollo aplicados. Las universidades y, sobre todo, las facultades de Ciencias Aplicadas así como las de ingenierías desempeñan un papel clave, al igual que las sociedades de investigación, en particular, la Fraunhofer-Gesellschaft, así como los institutos más orientados hacia la aplicación práctica como son la Asociación Helmholtz de Centros de Investigación y la Asociación Leibniz.

Todos ellos abarcan un amplio abanico de temas y colaboran entre ellos y con empresas interesadas. Estas últimas apoyan a los institutos con fondos económicos. Para alcanzar una mejor coordinación de las actividades de la investigación promovida por el Estado, al inicio de cada legislatura la Estrategia de Alta Tecnología del gobierno federal aglutina de forma interdepartamental la promoción de la investigación y la innovación. Dicha Estrategia centra las actividades en campos de acción principales y temas de prioridad social.

Desde el año 2006 contribuye en gran medida a fortalecer la posición de Alemania en la competencia mundial y a crear un entorno que fomenta la transformación de ideas en productos y servicios comercializables.

Todo ello está sustentado con los recursos necesarios por los presupuestos federales: desde 2006 los gastos en investigación y desarrollo se fueron incrementando en un 68% hasta alcanzar los 15.600 millones de euros en el año 2016. Así pues, Alemania invierte, en colaboración con la empresa, aproximadamente un 3% del producto interior bruto en investigación y desarrollo. Los gastos en innovación aumentan no solo por parte de las grandes empresas, sino también de las pymes. En el año 2016 las empresas de menos de 500 empleados invirtieron más de 36.000 millones de euros en actividades dirigidas a la innovación.