Las licencias de explotación exclusivas con origen español apenas son el 1% de las de nivel europeo.Las empresas dejan de internacionalizar los permisos y optan por proteger el mercado local.
Qué inventen ellos". El lema que popularizó Miguel de Unamuno para ilustrar la poca importancia que se da en España a la ciencia y a la tecnología sigue muy vigente. El número de patentes nacionales registradas ha sufrido una caída del 2% anual de media en los dos últimos ejercicios. También han descendido las de categoría europea, hasta caer al puesto 18, por detrás de China, que gana mucho terreno, y muy por debajo de su peso económico.
El balance de la etapa recesiva y de menor actividad económica coincide con una tendencia bajista a escala global. Para España supone ir en la dirección contraria al objetivo de transformación del modelo productivo. Todo ello refleja una economía que ha crecido de espaldas a la innovación y la investigación y el desarrollo (I+D), según los expertos.
POCO COMÚN Aunque existen empresas españolas que patentan e innovan, la verdad es que en conjunto es una característica poco común, explica Pepe Isern, de firma familiar J. Isern Patentes y Marcas. Y España aún tiene menor presencia en materia de patentes europeas, con alrededor del 1% del total. Eso le da poco juego en el debate sobre la unificación de tasas y la simplificación de idiomas (no prevé ni el español ni el italiano) que se discute en la UE.
Los datos "ponen de manifiesto que el país precisa una política decidida de apoyo al I+D para las empresas, mediante incentivos fiscales, ayudas legales y facilidades para la transferencia de conocimiento entre universidades y centros tecnológicos con la empresa". De hecho, agrega Isern, "solo los países que han desarrollado una estructura empresarial basada en compañías innovadoras han crecido de forma sostenida y han generado empleo de calidad".
Pese a las restricciones presupuestarias, en la actualidad es cuando más hay que apostar por los sectores innovadores, según Antonio Parente, presidente de GP Pharm. Reclama un trato fiscal como el de Francia. Una de sus peticiones consiste en modificar los porcentajes de deducción por I+D+i, "recuperando el 30% y el 50% iniciales y estableciendo un límite". Todo ello debería basarse en facilitar "el uso del crédito fiscal". En opinión de Parente, es imprescindible incentivar también a los inversores para que se atrevan a entrar en el capital de estas compañías, por ejemplo a través del Mercado Alternativo Bursátil.
´LOW COST´ Antonio López-Carrasco, de Oficina Ponti, asegura que una muestra de la poca tradición en España en materia de patentes es que uno de los primeros gastos que recortaron las empresas fue la extensión de licencias de explotación en el extranjero. Y eso es porque priorizan "proteger el mercado local". La mayoría prefieren pagar los 6.000 euros que dan derecho a la patente durante 30 meses y renuncian a desembolsar el mínimo de 40.000 o 50.000 que supone internacionalizarla una vez transcurrido ese plazo.
En España predominan los modelos de utilidad, un grado inferior a la patente, con duración de 10 años --la mitad que la patente-- y con derecho de explotación de invenciones de rango nacional. Esta es una categoría que existe en pocos países y que más que inventos protege innovaciones o mejoras, que es en el ámbito en el que España mejor puede competir, según los expertos. "Es como el low cost de las patentes", según López-Carrasco. Las empresas españolas padecen "cierto miedo escénico a la tecnología" y se encuentran más seguras y confortables "con el producto de toda la vida", agrega. Pero la crisis también se dejó notar en este ámbito. El año pasado, la Oficina Española de Patentes y Marcas concedió 2.672 modelos de utilidad, el 19% menos que en el 2009.
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